27 agosto, 2019 | Pensum

Organizaciones que aprenden

En gestión empresarial, una organización que aprende, es aquella que facilita el aprendizaje de sus miembros y se transforma continuamente. El concepto fue acuñado a través del trabajo y la investigación de Peter Senge y sus colegas.

Las organizaciones que aprenden, se desarrollan como resultado de las presiones que enfrentan, lo que las impulsa a cambiar. El aprendizaje organizacional entonces, no es un proceso orgánico, responde a un diseño y requiere ser gestionado.

¿Qué beneficios traen estas organizaciones?

Las organizaciones que aprenden, forjan una cultura de aprendizaje colectivo y desarrollan un conjunto de capacidades, prácticas y métodos que les hace posible moverse con cierta soltura en las fronteras del conocimiento y explorar nuevos espacios que les permita aventajar a sus competidores, tanto en productos como en servicio, eficiencia y productividad.

Habitualmente aprendemos del pasado, de nuestras propias experiencias y de nuestros errores. Esto no es suficiente.  C. Otto Scharmer nos propone aprender del futuro, desarrollando la capacidad de observar el presente con atención y sin prejuicios y  desde ahí,  anticiparnos a los cambios en el entorno social y de negocios, capturando oportunidades de mejora que futuros escenarios nos brindarán.

Pero ¿qué observar? ¿dónde?

El mismo autor nos invita a enfocar nuestro aprendizaje organizacional  a través de una analogía con un campo sembrado. “Cada campo tiene dos dimensiones: una que es visible, lo que crece sobre la superficie; y el que es invisible, lo que beneficia a la superficie, esa es la calidad del suelo.” “La misma distinción se aplica al campo social. Podemos ver lo que hacen las personas, los resultados prácticos que logran en el ámbito visible. Pero rara vez prestamos atención a las condiciones de raíz más profundas desde las cuales operamos, a la calidad de las relaciones que tenemos entre nosotros, con los sistemas y con nosotros mismos. “

Aprender a mirar en el lado oculto, ese lado invisible, es la clave. Todo lo que hay ahí es nuestro y está en nuestro ámbito de control. Podemos intervenirlo y enriquecerlo. Lo que aflore hacia la superficie será en consecuencia, el buen trabajo realizado en el subsuelo.

 

 

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