Por qué (y cómo) hacer planificación estratégica
25 agosto, 2025

Hacer planificación estratégica es obligatorio para las organizaciones de todos los tamaños; no hacerlo implica terminar trabajando para la estrategia de negocios de otro.
Hay varias razones por las que todas las organizaciones debieran desarrollar e implementar una estrategia de negocios. La planificación estratégica, en tiempos de alta incertidumbre, es crucial.
Planificación estratégica para una estrategia de negocios exitosa
Revisemos algunas de estas razones que te harán olvidar la peregrina idea de que el día a día define el rumbo de una organización.
1. La brújula que anticipa el futuro
La estrategia es mucho más que un documento vistoso. Prepara a la empresa para escenarios plausibles, impulsa ventajas competitivas y alinea recursos en torno a un propósito común.
Sin esa brújula, las decisiones tienden a ser reactivas y fragmentadas, y el costo de oportunidad crece exponencialmente.
2. De la sala de reuniones a la trinchera
Robert Simons, de Harvard, recuerda que muchas empresas “fracasan pese a tener buenas estrategias, simplemente porque las ejecutan mal. La tensión entre pensar y hacer no se resuelve con más planes, sino diseñando mecanismos que conecten propósito, metas y personas en el día a día”.
El Diamante de la Excelencia Organizacional, modelo de gestión organizacional de mi autoría, lo expresa con claridad: la excelencia surge del equilibrio entre definir la estrategia y ejecutarla sin falla. En la práctica, eso significa:
- Entender el contexto: vigilar puntos de inflexión tecnológicos, regulatorios y de mercado.
- Escoger dónde jugar y cómo ganar: decisiones concisas, no documentos de 100 páginas.
- Operativizar con 3M (medidas, metas, medios): cada objetivo estratégico debe traducirse en indicadores, metas y proyectos priorizados.
- Alinear ecosistemas internos y externos: la estrategia ya no se ejecuta dentro de cuatro paredes; se orquesta con socios, comunidades y cadenas de suministro.
- Cultivar una cultura de ejecución: ritmo, disciplina y aprendizaje sucesivo convierten la visión en resultados repetibles.
3. El precio de la incoherencia
Cuando falta una estrategia clara, las compañías quedan atrapadas en el «modo reactivo», dedicando su energía a resolver urgencias mientras el mercado avanza. El resultado habitual es la erosión de márgenes y, tarde o temprano, la pérdida de relevancia.
En cambio, las empresas que invierten en formular y vivir su estrategia suben en la curva de poder económico, capturando la mayor parte del valor creado en su industria.
Planificación estratégica: 5 preguntas clave para comenzar
Les planteo cinco preguntas para empezar hoy con una estrategia para sus organizaciones:
- ¿Cuál es nuestro propósito?
- ¿Dónde jugaremos?
- ¿Cómo vamos a ganar ahí?
- ¿Qué capacidades debemos fortalecer o adquirir?
- ¿Qué sistema de gestión asegurará la ejecución y el ajuste continuo?
Responderlas no es un ejercicio de una sola tarde, sino el inicio de un proceso continuo —no una actividad aislada— que mantiene a la organización alerta y orientada.
Por ello, definir y ejecutar una estrategia no es un lujo intelectual; es la diferencia entre surfear la ola de la disrupción o quedar sepultado bajo ella.
En un entorno donde la incertidumbre es la norma y la velocidad redefine ventajas, la única estabilidad es el movimiento estratégico constante.
La invitación es clara: construye hoy la fábrica de ventajas competitivas de tu empresa… o terminarás trabajando para la de otro.